jueves, 11 de junio de 2009

Del dinero cuesta hablar

Los artistas marciales nos dedicamos al combate, el conflicto físico y mental con otros seres humanos.
Para lograr tamaña habilidad, hemos forjado el cuerpo y emociones durante años. Hemos conocido el miedo y la violencia. Los extremos y el centro. Hemos superado limitaciones, y aprendido sistemas de movimiento y pensamiento altamente complejos. Con suerte, nos hemos conocido un poco mas en nuestro recorrido.
Me sorprende sin embargo, la dificultad de muchos en transportar esas habilidades para mejorar la vida hoy, nuestra Argentina siglo 21: Era de la información, de la velocidad y del cambio rápido, de la crisis, tiempo vertiginoso en que nos toca vivir.
Yo me dedico a practicar e investigar el conflicto humano con el objetivo de la defensa y del desarrollo personal. Pero uso la tríada: “salud, trabajo (dinero) y amor” para guiarme en los resultados de mi enseñanza. Si las cosas mejoran en esas áreas (las mías y de mis alumnos, no me excluyo) significa que estoy haciendo mi trabajo. Porque esos 3 son los campos que considero importantes para poder vivir mejor en nuestro tiempo. No concibo poner tanta energía sólo en ser efectivos en el tatami, el ring, el octágono o la calle. Me interesa más aprender y enseñar a ser efectivo en la vida, como guerreros inteligentes en la Argentina del siglo 21.
Demasiado concentrados en el poder físico y mental, llama la atención la dificultad de los artistas marciales de lidiar con el dinero, importante medio material de cambio y de poder. El conocimiento y la información son tan importantes como el dinero, pero ahora estoy hablando del dinero, que es de lo que cuesta más hablar. No me dirijo a los que ganan buen dinero con las artes marciales (los hay). Ellos no necesitan de mi artículo.
Me refiero a los artistas marciales que tienen problemas con el dinero, alumnos y colegas con una contradicción subyacente : quieren dinero, pero piensan y sienten que tener dinero “es malo”. Lo cierto es que el dinero es un problema para muchos de los practicantes de las artes del poder, no sólo para la gente común. Los problemas se empiezan a resolver cuando se enfrentan y se habla de ellos. Cuando se sacude el miedo o la duda, y se asume una posición subjetiva activa, de pensar y hacer, aprender a resolver los problemas, meterse con los prejuicios .
Mejor es dar educación que hacer caridad. Educar viene del latín “sacar de la pobreza esencial”. Pero salir de la pobreza se cobra y se paga. Aprender a hablar de dinero, luego a ganarlo, gastarlo, tenerlo, invertirlo, me parece importante. El maestro profesional hace un trabajo enriquecedor, que influye tremendamente en el potencial de vida del alumno. Le ahorra un tiempo importante en vivir mejor con su entrenamiento, le ayuda a ser más feliz, porque despeja miedos y le permite acceder a su poder. Es natural que gane buen dinero por eso, y que ayude también a su alumno a conseguirlo. Dije ganar buen dinero y no dinero mal habido. Dinero legal, producido con inteligencia, habilidad y esfuerzo.
El dinero es poder, energía, bien de cambio, es necesario para sobrevivir, y para ser libres de elegir y ser un poco más felices. El” voto de pobreza” tiene un basamento neurótico, de culpa y autorreproches. Para los artistas marciales, el poder tiene que tener algún sentido, así que no se trata sólo de dinero, sino también de investigar el Fin, “para qué” se lo quiere, lo que plantea el tema del deseo, el riesgo y la libertad. Se gana mejor el buen dinero con ética y con fines.
Bueno, hablé un poco de poder, de dinero. Es difícil, pero es lo más fácil. De salud y amor hablaré en otros artículos.
( Artículo Publicado en CNA Sept 08)
Lic. Leandro Crivellari
Director Grupo SDS Argentina
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